Hoy vamos a descubrir buena parte de la Roma Cristiana, terminando en el Anfiteatro Flavio, más conocido como El Coliseo.
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- Basílica de Santa Maria Maggiore (Santa María la Mayor). Cuenta la leyenda que en el años 352 d.C. el papa Liberio recibió un encargo de la Virgen María, construir una iglesia en un lugar que ella designaría haciendo nevar en verano. Nevó el 5 de Agosto de 358 y en 360 se iniciaron las obras. Así, y desde esa fecha, la actual Basílica ha sufrido muchas transformaciones, la primera en el Siglo V, al imponerse el dogma de María como madre de Dios (Dogma Mariano de la Maternidad Divina, Concilio de Efeso de 431). Nuevas modificaciones llegaron en el S. XIII y en el S. XVIII se construyó la actual fachada.
De su interior destaca el artesonado del techo, decorado con oro cedido por los Reyes Católicos procedente de América; los mosaicos del siglo V sobre la Vida de la Virgen, una gran estatua de Pío IX rezando ante un cofre con reliquias, entre las que se cree hay un fragmento de la cuna del Niño Jesús; el baldaquino sobre el altar y dos capillas ricamente decoradas en los extremos del crucero.
- San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán). La actual Catedral de Roma fue fundada por Constantino en el S. IV d.C. y ha sido reformada varias veces, el interior por Borromini en el S. XVII y la fachada en el XVIII. La fachada muestra 15 figuras gigantes. En el centro, Cristo con Juan Bautista y Juan Evangelista son flanqueados por los Doctores de la Iglesia.
En el interior, 12 nichos flanquean la nave central donde se colocaron enormes estatuas de los Apóstoles. En el centro, un tabernáculo encierra las reliquias de las cabezas de los santos Pedro y Pablo, así como la mesa con la que Pedro celebraba misa en las catacumbas.
- La Scala Santa (Escalera Santa) se encuentra en el Palazzo Lateranense y se cree que es la escalera original que subió Jesús para ser juzgado en el palacio de Poncio Pilatos en Jerusalén, traída a Roma por santa Helena, la madre del Emperador Constantino. Los 28 peldaños de mármol recubiertos de madera sólo pueden subirse de rodillas por los creyentes más fervorosos.
- San Pietro In Vincoli (San Pedro Encadenado) es conocida por contener las supuestas cadenas con las que ataron a Pedro en Jerusalén, pero también por albergar una de las más famosas obras de Miguel Ángel, El Moisés.
Concebido el conjunto originalmente como el Mausoleo del Papa Julio II (1503 - 1513), de unas 40 figuras y varios relieves previstos, pasó con el tiempo a quedarse en lo que vemos, una tumba inacabada donde Moisés, con gesto airado al regresar del monte Sinaí con los mandamientos y ver a sus hermanos adorando al becerro de oro, preside el armazón arquitectónico.
- El Coliseo, de nombre original Amphiteatrum Flavium, debe su nombre a una colosal estatua de Nerón en sus inmediaciones que no se conserva en la actualidad. No en vano Tito Flavio Vespasiano, sucesor de Nerón, ordenó construirlo sobre parte de la mansión neroniana, con la intención de devolver al pueblo lo que el tirano les había quitado.
La obra se completó en los años 80 y las celebraciones duraron 100 días (panen et circum para el pueblo, más o menos igual que ahora). Tres tipos de representaciones se realizaban: batallas navales (que pronto dejaron de hacerse, al construirse las galerías subterráneas debajo de la arena), luchas de gladiadores y cacerías de animales salvajes.
El edificio cayó en el abandono en el siglo VI hasta el XVIII, convertido primero en fortaleza y más tarde en una cantera de la que extraer mármol. En 1749 el papa Benedicto XV consagró el lugar en honor a los mártires cristianos (pese a no constar ninguna evidencia de que los cristianos murieran aquí devorados por fieras) Hoy en día es una de las principales atracciones de Roma y a su alrededor hay varios puestos de recuerdos así como actores disfrazados de romanos que amenizan la visita previo pago.
El 7 de Julio de 2007 fue designado como una de las 7 Maravillas del Mundo Moderno junto a Petra en Jordania y el Cristo Redentor de Río de Janeiro.
Cerca del Coliseo se encuentra el Arco de Constantino, del 315 d.C para celebrar el décimo aniversario de su reinado. En su decoración se usaron relieves y esculturas de otros monumentos de mayor antigüedad, al punto que se compone de elementos de la época de Marco Aurelio, Trajano y Adriano, cuya cabeza fue sustituida por la Constantino.
Continuará…
