El mes de Julio marca el inicio de las vacaciones de verano y aunque este año la crisis está pegando fuerte, siempre queda algo de dinero y muchas, muchísimas ganas de ver sitios nuevos.
A mi me gusta pensar aquello de que “la vida es muy corta y el mundo es muy grande, así que no hay que perder mucho el tiempo”, por lo que cuando me propusieron para este verano viajar a Cracovia a visitar la ciudad y de paso Auschwitz y las minas de sal de Wieliczka, no tardé mucho en pensármelo...

Por lo que he podido ver hasta ahora, Cracovia es similar a Praga, con un casco antiguo con mucha historia y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978, al igual que las minas de sal de Wieliczka, cuyos túneles fueron transformados por los mineros en salones y capillas, adornado todo con estatuas y candelabros de sal.

Y Auschwitz… bueno, allí de hermoso no hay nada, pero aún así creo que es necesario verlo, saber qué rondaba por la cabeza de unos cuantos descerebrados para hacer aquello y, sobre todo, saber más de la gente que allí perdió la vida, para que no vuelva a suceder nunca jamás nada parecido.
Estoy emocionado, ya queda menos para ir y menos también para poder contarlo, aquí, en el Blog del Gato Negro.
A mi me gusta pensar aquello de que “la vida es muy corta y el mundo es muy grande, así que no hay que perder mucho el tiempo”, por lo que cuando me propusieron para este verano viajar a Cracovia a visitar la ciudad y de paso Auschwitz y las minas de sal de Wieliczka, no tardé mucho en pensármelo...

Por lo que he podido ver hasta ahora, Cracovia es similar a Praga, con un casco antiguo con mucha historia y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978, al igual que las minas de sal de Wieliczka, cuyos túneles fueron transformados por los mineros en salones y capillas, adornado todo con estatuas y candelabros de sal.
Y Auschwitz… bueno, allí de hermoso no hay nada, pero aún así creo que es necesario verlo, saber qué rondaba por la cabeza de unos cuantos descerebrados para hacer aquello y, sobre todo, saber más de la gente que allí perdió la vida, para que no vuelva a suceder nunca jamás nada parecido.
Estoy emocionado, ya queda menos para ir y menos también para poder contarlo, aquí, en el Blog del Gato Negro.
