Todos juntos, podemos perrear…
Vaya finde que tenemos por delante:
Permiso para Maullar
De los Héroes de acción de los 80 ya hemos asistido al retorno de John McLane y el revival de grandes éxitos de Bruce Willis en La Jungla 4.0, de Rocky Balboa y John Rambo a manos ambos de Sylvester Stallone (que ya le vale al Stallone, la orgía gore que se monta a manos del ex combatiente del Vietnam...) y nos queda ver que han hecho George Lucas y Steven Spielberg para traernos de nuevo al arqueólogo más famoso del cine sin que quede ridículo ver a un señor de 65 tacos colgándose de un látigo (mi propio padre tiene un par de años menos y, a pesar de estar en buena forma, la verdad, no me lo imagino…) y vistiendo el mismo conjunto que hace dos decadas (¿es que el Doctor Jones no ha sido capaz de renovar el vestuario en todo este tiempo o es que la ropa le aguanta mucho? pues mi chupa de cuero de la época no duró tanto…)
Sea como fuere, la tentación de ver de nuevo a Indiana Jones en acción es más de lo que un cinéfilo ochentero puede soportar y las entradas ya están compradas.
Este fin de semana no habrá capitulo de Perdidos, pero creo que tenemos un buen sustituto en lo que a emociones se refiere…
No nos defraudes, Indy.
El paisaje va cambiando según nos alejamos de la capital y llega un momento en el que solo vemos desierto, es el Desierto de Arabia, estamos en plena ruta que antaño unía Asia con África. Así, lo que se conoce como “Castillos del Desierto”, son edificaciones que antaño sirvieron como fuertes, baños, granjas, lugares de descanso de caravanas o palacios fortificados, y son el recuerdo de los tempranos días del Imperio Islámico, la dinastía de los Omeyas, los romanos, las Cruzadas e incluso los Nabateos.
Visitarlos todos puede suponer un par de días y tener que alejarse de la carretera conocida como Autopista Real, así que nos tendremos que conformar con ver solo dos y dejar el resto para otra ocasión.
- Qusair ´Amra
Es el más importante de todos, a pesar de su diminuto tamaño. Construido por los Califas Omeyas en el siglo VIII sobre unos baños de origen romano como palacio de recreo y audiencias.
Ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad debido a que sus frescos originales se conservan en relativo buen estado gracias, en parte, a que sobrevivieron a la censura de los periodos puritanistas (la fachada del Tesoro de Petra no tuvo tanta suerte, ya lo comentaremos más adelante)
Cuenta con dos plantas de piedra y 61 habitaciones comunicadas entre si dominando el patio central. La decoración se compone de columnas, frisos con rosetones e inscripciones.
A pesar de su apariencia defensiva, los arqueólogos piensan que su función podía ser de hospedaje a las caravanas que atravesaban el desierto de Arabia.