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jueves, 18 de octubre de 2007

Republica Checa: Kutná Hora. Septiembre 2007

Amanece lluvioso y nos preparamos para visitar Kutná Hora, junto con Karlovy Vary, una de las atracciones turísticas que están empezando a cuajar entre los que se animan a visitar Praga y alrededores.

La visita comienza con la Catedral de Santa Bárbara, que pretendía rivalizar en tamaño con la de San Vito en Praga. No lo consiguió por falta de presupuesto y el resultado es una enorme mole bastante llamativa por fuera, pero austera en decoración en su interior.

Kutná Hora fue la segunda ciudad más importante del Reino de Bohemia después de Praga gracias a las Minas de Plata y la Casa de la Moneda, donde los distintos reyes acuñaban sus denarios. La siguiente parada será La Corte Italiana, Casa de la Moneda y Residencia Real, donde un artesano nos enseñará el ritual de la acuñación de moneda antigua, basada en un golpe seco de cincel sobre los discos de metal imprimiendo en ellos la efigie del rey de turno. En otras dependencias visitaremos la Sala de Plenos y la Capilla de San Wenceslao y Santa Ladislava.

Las hoy extintas minas de plata también forman parte del recorrido turístico, y allí nos explicarán como se realizaba el trabajo de la minera siglos atrás por pequeños hombres que se internaban en las entrañas de la tierra en busca del preciado metal. Incluso tendremos la ocasión de bajar a una mina, linterna en mano, a 30 metros de profundidad donde podremos sufrir la claustrofobia de deambular por los estrechos túneles…

A estas alturas ya nos hemos hecho una idea de qué pudo pasar en Kutná Hora para no llegar a ser la gran ciudad que pretendía ser; y es que el esplendor y riqueza generados por las minas de Plata trajo el asedio y saqueo por parte de los invasores y revoluciones internas. Finalmente, las enfermedades solo le dieron la puntilla a una ciudad moribunda, buena prueba de ello es la Columna de la Peste, erigida como expresión de ruego para conjurar la epidemia…

Y tras la decadencia, la muerte, y en este punto es obligatorio en Kutná Hora acercarse al suburbio de Seldec, donde se encuentra una capilla un tanto particular; El Osario de la Capilla del cementerio de todos los Santos y su peculiar historia, no apta para personas sensibles:

El cementerio se hizo celebre gracias al puñado de Tierra Santa de Jerusalén que un abad esparció en él. Miles de personas quisieron ser enterradas allí, numero que creció exponencialmente debido a las epidemias de peste y las guerras husitas. Finalmente, fue necesaria la construcción de una capilla anexa para almacenar los huesos sobrantes.

En 1870 el escultor Frantisek Rint tuvo la macabra ocurrencia de usar los huesos de aquellas miles de personas para decorar la capilla. El resultado es sobrecogedor y así podemos contemplar una enorme lámpara de araña construida con huesos, mientras que cientos más decoran las bóvedas e incluso podemos ver un gigantesco escudo de armas construido con el mismo material....

Nacimiento, crecimiento, decadencia, muerte y recuerdo, Kutná Hora es el ciclo de la vida, la vida de una ciudad...

Kutná Hora: El Video

domingo, 14 de octubre de 2007

Republica Checa: Praga. Septiembre 2007

Encuentro Praga prácticamente igual que la deje 10 años atrás, en aquella excursión de Fin de Carrera donde además tuvimos la ocasión de visitar Viena y Budapest. Esta vez es solo Praga, y la magia sigue estando por todas partes, al igual que el frío y la lluvia, tan perennes como el Castillo, el Puente de Carlos o la Plaza de la Ciudad Vieja.

Han organizado una visita guiada para todo el día, lo cual me viene genial para ver y recrearme en cosas que la vez anterior se escaparon por falta de tiempo. Así, el recorrido comienza por la zona del Castillo y las vistas que desde allí hay de la ciudad, asistimos al Cambio de Guardia de la Puerta de los Gigantes, visitamos la Catedral de San Vito y recorremos la Calle de Oro, donde vuelvo a ver la casa del escritor Franz Kafka, reconvertida hoy en tienda de libros y donde a pocos metros se venden todo tipo de recuerdos, armaduras y artesanía, incluidas las famosas marionetas de Praga.

Descendemos la cuesta del Castillo y damos un pequeño paseo por el barrio de Malá Strana, donde me hubiera gustado callejear más, pero el tiempo apremia y tenemos que encaminar nuestros pasos hacia el famoso Puente de piedra de Carlos, el más antiguo de Praga, donde una treintena de estatuas de Santos contemplan el paso de los turistas…

Estamos muy cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja, pero antes de volver a reencontrarme con ella, nos desviamos hacia el barrio de Josefov, la zona judía, donde esta vez si tengo la ocasión de entrar al Viejo Cementerio Judío, donde la otra vez no pude dejar aquel papel con mi deseo escrito sobre una de las 12.000 lapidas que allí se amontonan en un nivel sobre otro.

En el barrio hay varias Sinagogas y nosotros entramos en una, la Española, de estilo árabe similar a la Alhambra de Granada (donde una señora bastante seca nos prohíbe hacer fotos) Cerca hay una estatua en homenaje a Kafka, de las muchas estatuas extrañas que hay por la ciudad…

Finalmente, ahora ya si, con la lluvia sobre nuestras cabezas nos dirigimos a la Plaza de la Ciudad Vieja, donde vuelvo a reencontrarme con la Iglesia de Nuestra Señora de Týn y el monumento a Janus Hus (que desgraciadamente está en plena restauración). Se acerca la hora de irnos, pero no podemos abandonar el centro de Praga sin comprar algunas cosas de recuerdo y sobre todo, sin volver a ver el imponente Reloj Astronómico de principios del S. XV marcando nuevamente las horas. Así, la campana de La Muerte avisa que la hora se aproxima mientras La Vanidad, la Avaricia y la Lujuria niegan con la cabeza; en las ventanas superiores los 12 Apóstoles desfilan sobre el reloj y con el canto del gallo se inicia una nueva hora hacia el Juicio Final.

Es la hora de irnos, una sorprendente y divertida sesión de Teatro Negro nos espera, Life is Life, y después cena en un restaurante cercano a la Torre de la Pólvora, el ultimo monumento que veo y el primero ante el que me detuve 10 años atrás. Mañana tendré la oportunidad de volver a patear Praga por mi cuenta y seguir descubriendo esta mágica ciudad, pero prefiero no hacerlo, estoy seguro de que aquí volveré en una tercera ocasión y por otro lado, me tienta la idea de conocer la cercana ciudad de Kutná Hora.

Continua…

Praga: El Video