“En ningún momento fue nuestra intención modificar la fecha de su vuelo, pero por motivos logísticos aeroportuarios, ajenos a Vueling y que involucran a diversas compañías, nos hemos visto obligados a realizar dicho cambio.”

“En ningún momento fue nuestra intención modificar la fecha de su vuelo, pero por motivos logísticos aeroportuarios, ajenos a Vueling y que involucran a diversas compañías, nos hemos visto obligados a realizar dicho cambio.”


A falta de poder irse de viaje cuando a uno le apetezca, los días de Semana Santa son mis fechas favoritas para viajar y ver mundo, la temperatura suele ser agradable (ni frío ni calor) y está el inconveniente de que todo el mundo aprovecha los mismos días, pero con una buena planificación todo suele salir bastante bien. Así, desde hace ya algunos años paso olímpicamente de procesiones y misas, preparo la maleta y cojo el avión en busca de lugares nuevos para visitar; hace dos años Nueva York, el año pasado Jordania, y este 2009, Roma.
En realidad no es la primera vez que pisaba Roma, en 2002 ya hice un circuito por toda Italia viendo Roma, Pompeya, Nápoles, Capri, Florencia, Venecia y Milán. Pero los circuitos, a pesar de que tienen la ventaja de que ves muchas cosas (las más importantes) en poco tiempo, tienen el inconveniente de que no puedes ver todo lo que quieres ni vivirlo a tu aire, perdiendo así gran parte del atractivo. Por eso Roma estaba en la lista imaginaria de “sitios a volver” desde hace mucho y, en realidad, nuevamente lo vuelve a estar, pues redescubrir cada cierto tiempo la Ciudad Eterna no deja de deparar nuevas sorpresas.
Antes de seguir, una mención al trágico terremoto que ha devastado la parte central de Italia con grandes perdidas humanas y materiales durante esos días. El primer terremoto fue el lunes y yo llegue allí el miércoles, no noté nada. Roma no está ahora más derruida que antes y espero que así siga por mucho tiempo…
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Vamos con las mejores instantáneas de Roma, una ciudad con más de veintisiete siglos de antigüedad:
- Del Siglo I al Siglo XX. Los alrededores de Piazza Venezia abarcan desde la época del Imperio Romano hasta la Unificación Italiana de finales del Siglo XIX. En la imagen, La Columna de Trajano del año 113 d.C. conmemora las campañas contra los Dacios del emperador y marca el inicio de la zona de los Foros Imperiales, separada una parte del resto por la Via dei Fori Imperiali, mandada construir por Mussolini en 1933. Al fondo, el Monumento a Víctor Manuel II, de 1911.
Detrás de él, el Monte Capitolino, desde su parte trasera se pueden contemplar los Foros Imperiales con el Arco de Séptimo Severo, los restos del Templo de Saturno, entre otros, y al fondo el Coliseo (primera imagen del artículo)
- La fuente más celebre de Roma. La Fontana di Trevi es visita obligada en Roma, lanzar una moneda en ella nos asegurará volver a la ciudad en una nueva ocasión. Da igual de día o de noche, siempre habrá gente por allí haciéndose fotos y contemplando una obra que es demasiado grande para el poco espacio del que dispone. En la imagen, enmarcado en un Arco del Triunfo, la figura del Océano conduce un carro tirado por dos caballos que a su vez son guiados por tritones. Fue terminada en 1972, en pleno apogeo del Periodo Barroco.
- La plaza más famosa de la Roma barroca. Piazza Navona fue en el siglo I un Circo Romano (lo que hoy conocemos como un hipódromo) y transformada en plaza en el siglo XVI. De Gian Lorenzo Bernini, creador, entre otras cosas de buena parte del Vaticano, es la Fuente de los Cuatro Ríos (Danubio, Ganges, Nilo y Río de la Plata) (1651) en el centro de la plaza.
Alineadas en los extremos de la plaza se encuentran la Fuente de Neptuno (1574) y la Fuente del Moro (1576) de Giacomo della Porta.
En el centro de la Plaza, la Iglesia de Sant'Agnese en Agone (1657) diseñada en buena parte por Francesco Borromini completa el conjunto donde se puede desde oír música en directo a dejarse hacer una caricatura, ver algún cómico callejero, o simplemente disfrutar de un café espresso o un helado, autenticas golosinas para los romanos.
Y sobre todo, hacer muchas, muchas fotos.
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En el video se puede ver lo mas significativo de la exposición, como los trajes de Obi Wan Kenobi, Boba Feet, Darth Vader, las figuras de Yoda y Chewaka y las maquetas empleadas en la batallas de Hoth y Endor entre otras muchas más cosas que hacen las delicias de cualquier aficionado a la saga de Star Wars.
Pero faltan, entre otras cosas, El Halcón Milenario y Han Solo congelado en carbonita, que conste…
Así llegamos a Mazagón, a unos 15 kilómetros al este de Huelva capital, con 20 grados en el ambiente y un radiante sol en el cielo. Aunque bañarse en noviembre hubiera tenido su gracia, el agua estaba demasiado fría (aunque no mucho más que en Galicia en pleno Agosto) y, por otro lado, la paz y la tranquilidad de la playa invitaba más a pasear y a coger conchas que a arriesgarse a un resfriado nada más llegar.
Como la idea era relajarse, habíamos preparado unos puntos de interés cercanos para visitar. Empezamos por la Reserva Natural de Dunas cercana a Matalascañas, la vimos rápidamente pues no tenía nada de especial. Queríamos ver algo del Parque Natural de Doñana, pero ya habíamos descartado la idea de contratar una visita guiada en todoterreno, la idea de pasar 4 horas en un Jeep para ver la fauna local no apetecía demasiado (quizá a la próxima), así que nos dirigimos a la Aldea del Rocío, desde donde se podían contemplar las marismas y la ermita, con la famosa Virgen de la Paloma Blanca, que todos los años en Domingo de Pentecostés es sacada de romería antes de tiempo por los peregrinos que saltan la reja.
De vuelta por Matalascañas paramos en la playa, donde los restos de la Torre de la Higuera, construida para vigilar y proteger el litoral de los corsarios y piratas berberiscos en el siglo XVI y parcialmente derrumbada en el terremoto de Lisboa de 1.755 sigue su lento proceso de erosión gracias al oleaje.
Al día siguiente y en dirección a Huelva encontramos el Monasterio de Santa María de la Rábida, donde se alojó Cristóbal Colón antes de partir hacia América. Antes hemos podido ver las réplicas de las tres carabelas con las que se realizó la hazaña y, al verlas de cerca y al estar dentro de ellas, aún me admiro más del coraje de aquellos aventureros que partieron en busca de las Indias y descubrieron un Nuevo Mundo. El recinto se completa con ambientación y figuras tanto de Palos de la Frontera como de los indígenas americanos, con los que no me resisto a retratarme.
A pocos kilómetros llegamos a Moguer, cuna del poeta Juan Ramón Jiménez y escenario de su obra “Platero y yo”. Encontramos un bello pueblo donde sus calles blancas y balcones enrejados parecen recién pintados y donde la cuidada decoración luce en cada esquina.
Huelva, Mazagón, Matalascañas, Doñana, el Rocío, los lugares colombinos y Moguer, buenos sitios donde perderse unos días
antes de volver a los fríos manchegos que ahora mismo estamos pasando.El que lo tenga muy claro también puede dejar pistas.
Actualización 20/10/08: Efectivamente, el titulo completo del post es Un paseo por Badajoz, a pocos kilómetros de Portugal, donde aproveché las últimas horas de la tarde para dar una vuelta por el Puente de Palmas sobre el río Guadiana, admirar a lo lejos la Alcazaba y, volviendo sobre mis pasos, la Puerta de Palmas, simbolo de la ciudad, y el Parque de Castelar donde se pueden ver patos, palomas y hasta pavos reales.
También deambulé por comercial calle Menacho y la Plaza de Conquistadores. La próxima vez que vaya intentaré traer fotos del Casco Antiguo.
Enhorabuena a la ganadora (ganadoras en realidad, que mi querida anónima lo acertó antes, pero no lo dijo) del mini-concurso, haremos más, jeje…